Los cuidados preventivos de los pequeños roedores son una serie de recomendaciones que apelan al sentido común. Estas simples pautas ayudan a prevenir la mayoría de sus problemas de salud y son aplicables a todas las especies. Dentro de estas recomendaciones se incluyen:
1- Compra de animales que estén sanos o al menos aparenten ser normales en su aspecto físico así como en su actitud. Busca un animalito que se vea activo, con los ojos bien abiertos y brillosos. El pelo debe verse
vaporoso, ni sucio ni pegado al cuerpo. Revisa su zona peri anal para asegurarte de que no tiene diarrea. Si los roedores que están en una jaula tienen la misma edad, fíjate que sean todos aproximadamente del mismo tamaño. Un detalle importante es comprobar que no sean prognáticos (incisivos inferiores por fuera de los superiores al morder). Esto no permite un correcto desgaste de los dientes y traerá problemas serios en el futuro.
2- Proporcionar a los animales una buena alimentación, consistente en dietas equilibradas y apropiadas a cada especie. Recuerda especialmente dar suficiente vitamina C a las cobayas. Todos los roedores necesitan una cantidad de material seco, heno o recortes de césped para masticar y mantener sus dientes en buen estado.
3- Vigilar que exista una disposición constante de agua limpia y fresca en cantidad suficiente para el número de animales mantenidos en la jaula. La mejor opción en general son las botellas con pico para roedores, que previenen la contaminación del agua por parte de los animales. Nunca disuelvas medicamentos o vitaminas en el agua, pues si no les agrada no la tomarán y pueden deshidratarse rápidamente.
4- Disponer en la jaula de lugares protegidos para que los animales puedan contar con los períodos de intimidad que les sean necesarios así como, en caso de jaulas exteriores, de lugares sombreados protegidos de la luz solar directa.
5- Evitar siempre que sea posible los cambios bruscos de temperatura y humedad que pueden predisponer a la aparición de enfermedades.
6- Mantener las jaulas en las condiciones higiénicas adecuadas, evitando el acúmulo de heces y orina que provocaría un aumento en la incidencia de ciertos problemas como infecciones en los pies en conejos y cobayas, problemas respiratorios o intoxicación por inhalación de amoníaco.
7- Separar los animales enfermos del resto para evitar contagios y poderles proporcionar el tratamiento adecuado, así como poder detectar como son sus heces, si come, si toma agua, etc.
8- Separar los animales vulnerables de los agresivos, como por ejemplo, los jóvenes de los adultos, o los hámsters machos de las hembras.
9- Impedir el acercamiento de predadores naturales a las jaulas, aunque estos no logren entrar en ellas, les provocan un enorme estrés.
10- Mantener las distintas especies en jaulas separadas por la posible transmisión de enfermedades, por ejemplo, las ratas son portadoras asintomáticas de Streptobacillus moniliformis, un microorganismo que daña a las demás especies.
11- Vacunación contra algunas enfermedades, como la pasteurelosis y otras enfermedades infecciosas de los conejos.
FOTOGRAFIA DE AGNES DIURCZAK (POLONIA)