Recibimos muchas consultas de dueños preocupados porque sus perros comen cacas como si fueran un manjar. Esta desagradable costumbre puede corregirse con paciencia y dedicación.
PERROS QUE COMEN CACAS
Algunos perros tienen la fea costumbre de comer materia fecal, ya sea la de ellos
mismos, la del gato de la casa u otras que encuentran por la calle. Este
comportamiento se considera normal cuando la madre limpia las cacas de los cachorros,
probablemente para ocultar la presencia de la camada de otros depredadores.
También es algo frecuente en perros de
menos de 1 año; muchos de estos casos se resuelven solos cuando el perrito
crece y pierde la costumbre, pero en otros casos es necesario intervenir para
erradicarla.
El hábito de comer materia fecal se llama coprofagía. Esto
no implica ningún riesgo para la salud del perro cuando se come sus propias
cacas. Pero si él busca la de gatos u otros perros, ahí sí hay riesgo
importante de contagio de parásitos y enfermedades virales.
Para poder erradicar la coprofagía es muy importante
detectar la causa y atacarla directamente. Hay
unos pocos casos en que el perro come materia fecal porque tiene alguna
deficiencia nutricional, usualmente carencia de vitaminas B o minerales o
exceso de hidratos de carbono. También se da en perros desnutridos o con mala
digestión; en estos casos se notan materias fecales blandas, grasosas y
malolientes y el perro vuelve a ingerirlas buscando recuperar los nutrientes
perdidos y porque siente mucha hambre permanentemente. Este tipo de problemas
se soluciona o mejora sensiblemente corrigiendo la dieta y también utilizando
los medicamentos específicos para mejorar la digestión, como enzimas
pancreáticas.
La mayoría de los
perros que comen cacas, sin embargo, lo hacen por un problema de conducta.
Hay muchas teorías sobre el tema, pero no sabemos realmente por qué lo hacen.
Algunos perros viven en situaciones estresantes, como un ambiente muy reducido,
falta de ejercicio, aburrimiento, sometimiento constante por otro perro, etc.
Esta ansiedad los lleva a comer materia fecal. Otros perros simplemente han
aprendido esta conducta y la repiten por costumbre o porque les gusta.
El mejor momento para
corregir la coprofagía es cuando recién se inicia, pues después se hace
mucho más difícil. Lo más básico es levantar
las deyecciones dos o tres veces al día. Para esto hay que alimentar a los
perros de manera ordenada, con horarios determinados. Normalmente ellos defecan
después de comer, así que lo mejor es darles la comida en un horario en que
puedas estar atento y limpiar en cuanto termina de defecar. Otro cambio básico
es darle al perro una dieta nutritiva
con un balance adecuado de nutrientes dividida en dos raciones al día. Si el
perro busca la materia fecal del gato de la casa, procura usar una bandeja
sanitaria con tapa o ubicarla en un sitio que no sea
accesible para el perro. Aparte de esto puedes usar productos formulados
específicamente para dar un sabor
desagradable a la materia fecal. Son polvos que se agregan a la comida del
perro o del gato, según corresponda, y son muy fáciles de administrar. También
se han utilizado suplementos de enzimas
digestivas y prebióticos que pueden ayudar en algunos casos.
Cuando el problema se debe a la falta de atención o de actividad, una buena opción es suministrar juguetes que sean más interesantes que
la materia fecal. Hay muchísimos juguetes disponibles; tendrás que tener en
cuenta los gustos de tu mascota para escoger uno. Los juguetes Kong, por ejemplo,
se pueden rellenar con pastas sabrosas y están diseñados para entretener a un
perro durante horas. Obviamente también será necesario llevar a tu perro a
caminar a la calle o a ejercitarse
al parque para liberar tensiones y pasar un rato agradable contigo, que eres lo
más importante para tu perro. Si el perro sufre ansiedad por separación,
consulta con tu veterinario para que le dé medicación para esta obsesión o dale
flores de Bach.
Las soluciones son diferentes para los perros que comen
materia fecal que hallan en la calle. Una opción es llevarlo todo el tiempo con
correa para poder controlarlo y
regañarlo o aplicar un tirón corto a modo de correctivo (no un castigo) cuando
está por acercarse a una caca. Si quieres dejarlo suelto, puedes ponerle un
bozal de tipo canasta, que le permite jadear, tomar agua y husmear, pero no le
deja comer objetos que encuentre en el suelo. Mientras tanto enseña a tu perro
a obedecer algunas órdenes, así
estará más atento a ti y se distraerá un poco del entorno. Para el parque es
ideal que aprenda a recoger algo que le arrojas para jugar y a dejar algo que
ha cogido indebidamente.
Recuerda que los perros de menos de un año usualmente
abandonan este desagradable hábito con el tiempo, pero no dejes de usar alguna
estrategia para distraerlo de las cacas. Proporciónale una actividad más
interesante y divertida; sé creativo, observa a tu perro y descubre como llamar
su atención para que olvide la materia fecal. Si no tienes tiempo para llevar a
tu mascota a pasear y jugar, quizás un perro no es la mascota adecuada para ti.