Hay gatos muy mimosos que nunca se cansan de las caricias, pero otros parecen ponerse nerviosos y muerden o arañan de repente cuando reciben mimos. ¿Qué puedes hacer para lidiar con estas mascotas?
¿POR QUE ALGUNOS GATOS SE ENFADAN CUANDO LES ACARICIAN?
Todos los que tenemos o hemos tenido un gato alguna vez
hemos visto como a veces ellos se sientan en nuestro regazo casi exigiendo que
les hagamos caricias, mientras otras veces prácticamente no nos dejan cogerlos
y huyen de nosotros. Algunos gatos se
ponen bastante agresivos cuando sus dueños quieren acariciarlos en momentos
“inoportunos”. Este comportamiento resulta incomprensible y hasta un poco
frustrante, sobre todo si lo comparamos con los perros, que siempre están
ansiosos por recibir caricias.
Ante todo, es bueno recordar una frase muy sabia que dice
que un gato no es un perro pequeño. Los
felinos tienen personalidades totalmente diferentes a los perros, pues no
viven en grupos sino aislados. No están preparados para el contacto físico
permanente con otros felinos u otras especies, y aunque pueden acostumbrarse y
disfrutar de esta cercanía, algunos
individuos prefieren mantener cierta distancia. El problema surge cuando lo
demuestran mordiendo o arañando la mano que los acaricia.
El comportamiento de agresividad
por caricias se manifiesta cuando una persona está acariciando a un gato y
de repente él se levanta, ataca la mano y se va corriendo. Después suele
acicalarse como “limpiándose” alguna suciedad del pelaje. Él puede estar
disfrutando del momento, y hasta ronronear o pedir el contacto, pero una vez
que ha tenido suficiente no duda en agredir, con mayor o menor intensidad, y
luego huir.
Las causas de
esta conducta pueden ser varias. Una razón para este tipo de agresividad en
gatos es una socialización inadecuada
antes de los 2 meses; si el gatito no tiene contacto agradable con humanos
antes de las 7 semanas, puede volverse desconfiado hacia las personas. El dolor también puede desatar una reacción
agresiva de parte del gato, lo que resulta bastante obvio. Si un gato que no
era agresivo de repente comienza a morder, llévalo al veterinario para que lo
revise y detecte si hay alguna lesión que esté provocando dolor. Los
especialistas en comportamiento indican que puede tratarse también de una forma
que tienen los gatos de mantener el
control, en la que ellos deciden cuando comienzan y cuando terminan los
contactos físicos, marcando así su dominancia en el entorno. 
En todos los casos se reconoce un bajo nivel de tolerancia a las caricias y por lo general se
producen algunas señales previas que te indican que ya ha tenido suficiente. Si
aprendes a ver estos avisos podrás evitarte unos cuantos arañazos. Tu gato
puede mostrar todos o solo alguno de estos comportamientos, o puede tener su
propia señal para manifestar su fastidio:
- Bajar
las orejas
- Mostrar sus dientes
- Mover
la cola hacia un lado y otro
- Poner
su cuerpo tenso o hacer movimientos bruscos
- Erizar
el pelo y emitir un gruñido suave y profundo
- Los
ojos se abren nerviosos, con las pupilas dilatadas
Si notas alguna de estas señales, retira tu mano sin
asustarte y deja que tu gato se vaya tranquilo. No intentes calmarlo ni forzarle a quedarse, así no lo pones más
nervioso. Si lo castigas o lo persigues y él se siente arrinconado no harás más
que empeorar la situación. Puede que con el tiempo su nivel de tolerancia
aumente y las sesiones de mimos se prolonguen, pero también puede que esto
nunca ocurra.
Con un poco de observación puedes saber cuanto es el tiempo
que él soporta las caricias. Procura dejarlo antes, así no despiertas ninguna
reacción desagradable. También puedes cambiar la forma de acariciarlo, buscando
qué partes del cuerpo le gusta que le toques y cuáles no. Prueba también con
las golosinas, dándole una cada vez que te deja acariciarlo sin mostrar
agresividad. Si la agresividad es excesiva, puedes consultar con el veterinario
para que le de alguna medicación psicotrópica u optar por una terapia más
natural y suave, como la homeopatía o las flores de Bach. Estos remedios
florales te pueden ayudar a controlar las emociones que se encuentran
alteradas.
Debes respetar la personalidad de tu gato porque es casi
imposible cambiarla; seguramente él tiene otras formas de manifestar su cariño
trayéndote cosas que ha encontrado (¡como alguna cucaracha!) o simplemente
manteniéndose cerca de ti todo el tiempo. Siempre intento que mi gato se siente
en mi regazo mientras escribo, pero él solo se queda menos de un minuto y luego
salta a recostarse en el sofá que está junto a mí. Él es muy cariñoso, viene
siempre que lo llamo, pero no le gusta que lo acaricie o lo levante. Así es la
vida con los gatos; para llevarte bien
con ellos tienes que respetar su privacidad, su espacio personal y sus
gustos. Ellos, por su parte, te darán el placer de su compañía y la posibilidad
de tener un pequeño animal salvaje recostado en tu cama, con sus fuertes
instintos siempre listos para reaccionar. Mientras su agresividad no se salga
de control y se vuelva peligrosa, tendrás que convivir con las reglas del tigre en su interior.