Las ratas son animales sumamente inteligentes que no gozan de la simpatía de muchas personas. Si te encuentras entre ellas, quizás después de leer este artículo decidas cambiar de opinión.
RATAS QUE REALIZAN TAREAS HUMANITARIAS
Desde hace unos pocos años las ratas van ganando terreno en
las preferencias de la gente a la hora de escoger una mascota. Estos animalitos
son sumamente inteligentes, son fuertes
y pueden convertirse en excelentes animales de compañía. Todavía provocan
rechazo en la mayoría del público, pero quizás esto se vaya transformando con
el tiempo.
Las ratas han sido siempre parte importante en la investigación científica, y aún hoy se
siguen utilizando para lograr avances increíbles. En estos momentos se están
llevando a cabo trabajos en Boston, Massachussets para obtener órganos más
seguros para el transplante de hígado utilizando ratas como modelo. Lamentablemente
no se puede prescindir de ellas en los laboratorios, pero existen reglas y
protocolos muy estrictos para cuidar su bienestar y limitar al mínimo el uso de
animales en la investigación.
Actualmente se está trabajando en los Estados Unidos para
sacar a las ratas de los laboratorios y utilizarlas para realizar tareas de
salvataje. En la
Universidad de Florida se las está entrenando para ayudar en el rescate de personas sepultadas por
derrumbes. Las ratas tienen un olfato sumamente sensible, más aún que el de
los perros, y además son muy escurridizas y pueden acceder a todos los
rincones, meterse debajo de los escombros y llegar a las víctimas de la
catástrofe.
Para lograr realizar esta tarea los investigadores se
dedicaron primero a identificar las
ondas cerebrales que se generan en las ratas cuando encuentran el olor del
rastro que estaban buscando. Los perros de rescate se entrenan para hacer algún
movimiento específico cuando encuentran una pista, pero en el caso de las ratas
se busca captar directamente la actividad de sus cerebros. Esto es muy útil si
pensamos que ellas se encuentran bajo los escombros cuando dan con una víctima
y están fuera de la vista del equipo de rescate. Cada rata lleva un implante
permanente que detecta las ondas cerebrales de los centros olfativo, motriz y
del que registra las sensaciones placenteras. Previamente son entrenadas para
detectar el olor de personas y también de explosivos específicos que pudieran
estar enterrados y reciben recompensas
cada vez que los encuentran. Las ondas cerebrales se registran y se
transmiten a los rescatistas desde una pequeña mochila que las ratas cargan en
su espalda. De este modo detectan el momento en que ellas encuentran su
objetivo y saben donde excavar para encontrar a las víctimas. Si bien este
sistema de rescate se encuentra en etapa
de preparación, los investigadores esperan poder tenerlo listo en los
próximos meses. Hay otros equipos de científicos desarrollando robots que puedan cumplir esta tarea de rescate, pero
ninguno de ellos supera hasta ahora a las ratas en su capacidad olfatoria ni en
su habilidad para sortear obstáculos inesperados bajo los escombros.
Viajando al otro lado del mundo encontramos otro ejemplo del
excepcional trabajo que las ratas son capaces de realizar. En África estos geniales
animalitos están cumpliendo un rol importantísimo. La organización que lidera
los proyectos, entrenamiento y el trabajo de campo de las ratas es APOPO, que las utiliza para fines
humanitarios. Uno de los programas es el rastreo de minas antipersonales que han quedado en los campos tras las
guerras en Mozambique y Tanzania. En este caso se entrenan ratas gigantes
africanas para hacer el trabajo; ellas no hacen detonar las minas al caminar
sobre ellas, por lo que no corren riesgos y prestan un valiosísimo servicio.
Los trabajadores, que primero se habían mostrado escépticos a utilizar ratas,
resultaron gratamente sorprendidos al comprobar que una de ellas pudo detectar
16 minas en un solo día de trabajo. El entrenamiento comienza con una etapa de
socialización para que los animales pierdan el miedo y sean más receptivos al
aprendizaje. Luego comienza un adiestramiento con asociaciones positivas
mediante el uso del clicker y luego se progresa a mostrar a las ratas el olor
de los explosivos, que reciben una recompensa en cuanto lo encuentran.
Las ratas son casi perfectas para el trabajo, ya que son
fáciles de entrenar y transportar, requieren poco espacio para vivir, su
mantenimiento es económico y son resistentes a las enfermedades tropicales que
suelen ser
letales para los perros. Dos ratas pueden “limpiar” un área de 200
metros cuadrados en tan solo una hora. Esta misma tarea le llevaría a un hombre
entrenado unas dos semanas. Por otra parte las ratas no necesitan que las
atienda siempre un mismo entrenador; ellas pueden trabajar con cualquier
persona que les dé su merecida recompensa.
Las minas antipersonales son un flagelo en esta región de
África, pues impiden la repatriación de refugiados y ponen una barrera a
cualquier intento de agricultura, progreso y desarrollo.
Actualmente se encuentra en fase de entrenamiento e
investigación un programa para utilizar
el olfato de las ratas para detectar la tuberculosis en muestras de esputo
humano. Así se intenta detectar la enfermedad en sus etapas más tempranas,
lo que haría mucho más económico y efectivo el tratamiento. Esta enfermedad
hace estragos en África, debido a la pobreza y a la altísima prevalencia del
SIDA en el continente. Las ratas reciben una deliciosa golosina cada vez que
detectan una muestra positiva y se lo avisan a su entrenador.
Quizás las ratas pronto sean reconocidas como héroes gracias
al importantísimo trabajo que están llevando a cabo. Ellas pueden ser la clave
para que miles de personas puedan regresar a sus hogares y recuperar la
esperanza en un futuro mejor.