Las tortugas son mascotas muy comunes en los hogares, pero la mayoría de la gente desconoce sus requerimientos nutricionales. Esto hace que se enfermen y mueran muy jóvenes. Esta es la primer parte de un informe sobre los nutrientes más importantes.
Consideraciones
sobre la dieta de las tortugas terrestres(Parte I)
Las tortugas son animales que pueden vivir
tranquilamente 50 o 60 años en estado natural, y
es frecuente que
lleguen a 80 y 100 años, según la especie. Sin embargo la
expectativa de vida de estas mascotas en los hogares es muy baja,
tan solo un par de años en promedio, principalmente debido a una
alimentación
deficiente y a malas condiciones del hábitat.
Es fundamental determinar a qué
especie pertenece tu mascota para poder estudiar acerca de sus
requerimientos nutricionales, de temperatura, humedad y qué tipo de
hábitat
necesita para desarrollarse plenamente. Si aprendes las bases de la
nutrición
podrás elaborar tu propia dieta y evaluar si un alimento comercial es el
indicado para tu tortuga.
Las tortugas
terrestres (Testudo, Geochelone) son primariamente herbívoras y
deben ser
alimentadas con un alto porcentaje de fibras que incluya césped, una
pequeña
cantidad de legumbres y repollo, heno, vegetales con hojas, calabaza,
zanahorias, brócoli, fresas y una muy baja cantidad de proteína animal. Siempre que sea posible se les debe
permitir pastorear libremente, así realizan ejercicio, escogen
hierbas con
distinto valor nutricional y toman el sol, tan importante para elaborar
vitamina D.
Veremos a continuación los componentes de la
dieta que resultan clave
para evitar problemas nutricionales en tu mascota:
Vitamina D3: La
vitamina D3
es fundamental para absorber el calcio proveniente del alimento; el
déficit de
calcio es el más frecuente en las tortugas hogareñas y el que provoca
más
problemas en el desarrollo. La mayoría de los vegetales y la carne
tienen más
fósforo que calcio, lo que crea un desbalance que obliga al cuerpo a
extraer el
calcio de los huesos, debilitándolos y generando malformaciones graves y
dolorosas. Los reptiles elaboran
vitamina D3 en su piel mediante la exposición a la luz solar directa
o a
una fuente adecuada de radiación UVB en el terrario durante unas 3 horas
al
día. Es mucho mejor brindar esta iluminación especial (que trae
múltiples
beneficios) que suplementar la dieta con vitamina D3, ya que la
sobredosis resulta muy tóxica y
produce la mineralización de los tejidos blandos.
Calcio:Fósforo
(Ca:P): para evitar la carencia de calcio, la dieta debe
contener entre 3 y 5 veces más calcio que fósforo.
Es muy importante conocer qué vegetales contienen demasiado fósforo y
descartarlos de la dieta o darlas en pequeñas cantidades si aportan
algún otro
nutriente que sea importante (bananas, legumbres, brotes de semillas);
el resto
de las verduras con balance positivo o neutro se pueden usar junto con
una
adecuada suplementación. Algunos alimentos valiosos por su alto
contenido de
calcio son el diente de león (también
es una excelente fuente de vitaminas, proteínas y sustancias
depuradoras), lechuga romana (no tiene mucho valor
nutricional por sí sola, pero ayuda a compensar la deficiencia de calcio
de
otros vegetales). Hay verduras ricas en calcio, como la espinaca y las
coles,
que se deben evitar porque contienen ácido oxálico, que se une al calcio
y no
permite su absorción. Para aportar solo calcio existen los bloques de
carbonato
de calcio y los suplementos especiales para reptiles. Debes tomarte el
trabajo
de conocer aproximadamente el contenido de calcio de la dieta porque
muchos de
estos suplementos tienen también fósforo y no corrigen el desequilibrio
entre
esos dos minerales.
Vitamina B: se ha
detectado
la carencia de este grupo de vitaminas en tortugas alimentadas casi
exclusivamente con lechuga. Los síntomas son falta de coordinación
neuromuscular y anemia perniciosa. La vitamina B12 no se encuentra en
los
vegetales, de modo que las tortugas la obtienen a partir de la
microflora
intestinal y suelen notarse signos de deficiencia luego de una colitis
severa o
de un síndrome de mala absorción por infección por flagelados. Es conveniente agregar un suplemento de vitaminas a la comida unas dos o tres veces por semana.
La variedad de nutrientes es fundamental para
evitar desequilibrios en
la dieta. Lo ideal es proporcionarles
hierbas y plantas silvestres como alfalfa, diente de león, tréboles,
salvia, melisa, madreselva, plantago, etc. Estas hierbas son mucho más
similares a la dieta natural de las tortugas que las hortalizas y no son
tan
ricas en proteínas, lo que resulta beneficioso para ellas. Debes
cerciorarte de
que no contengan pesticidas. Algunas tortugas aprecian especialmente los
higos
chumbos o tunas (opuntia), que son un alimento de excelente calidad. Si
tienes
un jardín lo más recomendable es sembrar estas hierbas y dejar que tu
tortuga
pastoree a voluntad. Incluso en un balcón puedes preparar una caja con
tierra y
hierbas, siempre que reciba un poco de sol cada día.
Los alimentos balanceados para
tortugas son una gran ayuda siempre que sean de buena calidad. Los
piensos
te ayudan a incluir varios nutrientes en la dieta de manera sencilla y
tienen
la ventaja de que los animales no pueden escoger solamente la parte que
les
gusta y dejar el resto. De todos modos se recomienda usarlos como
complemento de
los vegetales frescos. También dispones de varios tipos de heno envasados que puedes agregar a la dieta.