Aquí te presentamos los problemas de salud más frecuentes entre los hámsters ancianos. Al final, una guía para ayudarte a decidir cuando es tiempo de dejarlo ir.
PROBLEMAS GERIATRICOS DE LOS HAMSTERS
Los hamsters son mascotas muy comunes en la actualidad. Son
animalitos muy simpáticos y activos, pueden domesticarse y llegar a ser muy
afectuosos. Resultan perfectos para la
vida moderna, con poco tiempo disponible y apartamentos pequeños, ya que no
necesitan mucho espacio ni dedicación y tienen un muy bajo costo de
mantenimiento. Uno de los puntos en contra que tienen estos pequeños roedores
es su corta expectativa de vida comparada con otras especies. El tiempo de vida promedio es de solo entre
2 y 3 años, por esta razón son bastante comunes los problemas geriátricos
en estas mascotas.
Se considera que un hamsters tiene edad avanzada cuando
tiene más de 1 año de edad. Los problemas asociados con la edad avanzada más frecuentes
son la amiloidosis renal, la trombosis cardíaca y los tumores. La mayoría de
las enfermedades geriátricas no son curables y solo se puede hacer un
tratamiento de sostén para disminuir los síntomas y mejorar su calidad de vida.
Es importante un diagnóstico precoz para llevar adelante el mejor plan terapéutico
en los casos en que sea posible.
Casi el 90% de los hamsters ancianos desarrollan amiloidosis renal y hepática. Esta
enfermedad se desarrolla a edades más jóvenes en las hembras; el 100% de las
hembras tienen depósitos amiloides a partir de los 11 meses (aunque todavía no
muestren los signos clínicos). Esta enfermedad consiste en el depósito de
proteínas en distintos órganos del cuerpo, entorpeciendo su funcionamiento
hasta provocar una insuficiencia. En el caso de los riñones, estas formaciones
no permiten la normal eliminación de sustancias tóxicas y provoca la
eliminación de proteínas en la orina. Los signos
clínicos son aumento del consumo de agua, mayor cantidad de orina, pelo
deslucido y en casos más avanzados, edema y ascites (acumulación de líquido
suelto en la cavidad abdominal). Esto hace que el hámster parezca hinchado o
muy barrigón. También se observa depresión, pérdida de apetito, debilidad y
pérdida de peso. El diagnóstico se hace por el examen clínico y análisis de
sangre u orina si el veterinario lo requiere. La amiloidosis es incurable; solo
puede hacerse un tratamiento paliativo que consiste en administrar suero para
compensar la función renal y mantener al hámster con una alimentación de buena
calidad, cuidarlo del frío, etc. El pronóstico a largo plazo es malo.
Otra patología muy común es la trombosis cardíaca. Aproximadamente el 73% de los hámsters
geriátricos desarrollan este problema. La trombosis consiste en la formación de
coágulos dentro del corazón, principalmente en la aurícula izquierda, que
dificultan la circulación sanguínea. Las causas pueden ser una enfermedad del
músculo cardíaco degenerativa, amiloidosis cardíaca, infecciones bacterianas
generalizadas o enfermedad vascular como resultado de la calcificación de los
grandes vasos, propia de la edad. Los signos clínicos son mucosas azuladas por
la falta de oxígeno (cianosis), dificultad respiratoria y en algunos casos se
produce una muerte aguda. El diagnóstico se hace por el examen clínico y
también se puede detectar un agrandamiento del corazón y edema pulmonar
mediante radiografías. Se puede intentar un tratamiento con diuréticos y drogas
que mejoren la función cardíaca, lográndose mejorías temporarias en algunos pacientes.
Los hámsters de más de 1 año suelen desarrollar quistes hepáticos derivados de los
conductos biliares y también en otros órganos abdominales. En general no
presenta signos clínicos, pero puede detectarse por palpación abdominal. En
caso de descubrirse, no se recomienda tratamiento.
También son frecuentes el linfoma y linfosarcoma, muchas veces de origen viral. Los linfomas
cutáneos se encuentran en hámsters adultos con letargia, pérdida de peso,
parches depilados y dermatitis. El tumor maligno más frecuente es el
linfosarcoma y se asocia con el timo, ganglios torácicos, mesentéricos, el bazo
y el hígado. Se pueden diagnosticar por
punción y citología, pero no se realiza tratamiento y el pronóstico a largo
plazo es grave.
Las neoplasias
espontáneas se registran en un 4% de los hámsters Sirios, reconociéndose
una predisposición genética a este problema. La mayoría son benignas y se
forman a partir de órganos endócrinos o digestivos. Los más frecuentes son los
adenomas de glándulas adrenocorticales. Otros tumores reportados son el
carcinoma uterino, pólipos intestinales, tumores del cerebro y médula espinal,
melanoma, tumores benignos de la piel, etc.
Lamentablemente la mayoría de estos problemas no tiene cura,
pero de todos modos puedes seguir cuidando y disfrutando de tu hámster enfermo
mientras veas que tiene una buena
calidad de vida. Los parámetros que debes evaluar para saber si él todavía
está bien son los siguientes:
-Apetito y sed:
el apetito casi siempre está disminuido en caso de enfermedad, pero fíjate si
todavía acepta golosinas con gusto. ¿Toma suficiente agua como para mantenerse
hidratado?
-Dolor: un signo
de dolor es cuando los hámsters se quedan quietos con sus ojitos cerrados y
rechinan sus dientes ¿has notado esto?
-Animo: fíjate si
tu hámster sigue activo o permanece en un rincón de su jaula más de lo normal.
-Higiene: los
hámsters normalmente se acicalan y hacen sus necesidades lejos de donde
reposan. Es un mal signo si ves que él ya no se aleja para orinar o defecar o
si tiene un olor más fuerte que lo habitual.
-Momentos buenos vs
malos: todos estos aspectos pueden cambiar a lo largo del día y hacerte
dudar sobre como se siente realmente tu mascota. Intenta evaluar si la mayoría
del tiempo él se ve bien o mal.
Si los resultados de tu evaluación son negativos en dos o
más de estos criterios, quizás sea tiempo de pensar en una eutanasia para tu
amigo. Es una decisión muy difícil y dolorosa, pero te permite ahorrarle
momentos de sufrimiento cuando sabes que el desenlace está cerca.