Es común que los conejos produzcan una orina de color oscuro, aunque esto no implica un problema de salud. Aprende a distinguir los síntomas que te indican si debes llevar a tu mascota al veterinario o no.
ORINA ROJA EN LOS
CONEJOS
Los conejos producen normalmente una orina de color amarillo
claro. Sin embargo es bastante frecuente que los conejos domésticos produzcan
alguna vez una orina mucho más oscura,
anaranjada, marrón o roja. Esto no siempre es un indicio de enfermedad,
sino que puede deberse a muchas causas diferentes y por lo general retoma su
color habitual en el transcurso de dos o tres días, aunque puede demorar
bastante más en algunos casos.
Por lo general esta
orina roja no es un problema de salud y está provocada por pigmentos de vegetales, como las porfirinas
y otros que no están identificados. Los beta carotenos, presentes en las
zanahorias y espinacas, también pueden teñir la orina, así como las hojas de
helecho. Hay algún factor intrínseco de cada conejo que también incide en la
aparición de orina roja, pues aún con la misma dieta, no todos los conejos
presentarán color en la orina.
Algunos medicamentos
también decoloran la orina, así como una deshidratación
que intensifica el color normal por aumentar la concentración. En este caso
puede hacer falta administrar fluidos para revertir el cuadro. También se ha
observado que el cuadro de orina roja se ve aumentado con los primeros fríos
del otoño/invierno.
Cuando un conejo produce orina roja, lo primero que los
dueños piensan es que se debe a una infección urinaria, sin embargo la
presencia de sangre en la orina es poco frecuente y a menudo no se distingue a
simple vista. Cuando aparece sangre en
la orina (hematuria) puede deberse a varias enfermedades diferentes:
- En hembras enteras puede ser en
realidad una pérdida de gotitas de sangre luego de orinar provenientes de
una infección o tumor uterino, de una hiperplasia del endometrio o por un
aborto espontáneo.
- En machos enteros puede tratarse de
un tumor genital o de origen traumático.
- Enfermedades
del tracto urinario, incluyendo infecciones, tumores, cálculos renales o
pólipos de la vejiga.
Ante la aparición de una orina roja, debes observar también
si hay otros signos de enfermedad. El
conejo puede estar decaído, débil, con poco apetito o manifestar dolor adoptando
una posición encorvada o frotando los dientes. Cuando hay un problema en los
riñones o la vejiga se suelen ver micciones más frecuentes, dificultad para
orinar (disuria); el conejo se queda quieto en posición de “cuclillas” con la
cola levantada intentando orinar, cosa que a veces no consigue. Si ves que tu
conejo hace esto, es muy importante determinar en seguida si ha eliminado orina
o no, pues si está bloqueado deberás
buscar asistencia veterinaria con urgencia.
Diagnóstico: en
el caso de que observes dificultad para orinar, es necesario hacer un análisis
de orina. Si además hay hematuria, entonces corresponde hacer otros estudios,
como un cultivo de orina, un análisis de sangre y/o una radiografía o ecografía
para detectar cálculos o alteraciones en la vejiga o los riñones. Para recolectar orina deja la bandeja sanitaria
limpia y cuando el conejo haya ido, levantas toda la orina que puedas con una
jeringuilla limpia y seca. Luego la guardas envuelta y refrigerada hasta que la
lleves al veterinario (puede conservarse así hasta 8 horas).
Tratamiento: este
dependerá del problema que se ha diagnosticado. Si las vías urinarias están
obstruidas puede que haya que sedar o anestesiar al conejo para liberar la
obstrucción. Si el animal está deshidratado necesitará fluidos subcutáneos o
endovenosos. Estas son medidas básicas para el cuidado de estos pacientes. El
tratamiento específico consiste en cirugía para eliminar cálculos, antibióticos
en los casos de cistitis u otros medicamentos si el problema lo requiere.
La cistitis y
urolitiasis son problemas relativamente frecuentes en los conejos. Se
pueden destacar como factores predisponentes el abuso en la ingestión de
hidratos de carbono, calcio (alfalfa), falta de ejercicio, obesidad y exceso de
complejos vitamínicos que incluyan vitamina D3. Los cálculos son generalmente
de carbonato o fosfato cálcico.