Los conejos, así como todos los animales herbívoros, necesitan una fuente abundante de fibras no digeribles en su dieta para mantener un tránsito intestinal normal y prevenir problemas graves de salud.
ALIMENTACION DE LOS CONEJOS
Muchos conejos
domésticos que son tenidos como mascotas se alimentan con una dieta a base
de pellets. Este tipo de preparado
ha sido diseñado para conejos en producción o de laboratorio, con alta demanda
física, ya sea por que se requiere un crecimiento rápido y abundante o porque
se necesita que se reproduzcan casi constantemente. Tienen en general grandes cantidades de proteínas, vitaminas,
minerales y almidón para poder llevar a cabo estos objetivos.
Los conejos que viven como mascotas se beneficiarían con
otro tipo de alimentación más similar a
la que consumirían en la naturaleza. Un problema frecuente que se presenta
en los conejos alimentados exclusivamente con pellets es que en algún momento dejan de defecar por dos o tres días,
aunque continúan con ánimo y estado general normales. Generalmente se
diagnostican bolas de pelo que obstruyen el tránsito intestinal, pero en
realidad hay teorías más recientes que indican que el problema se debe a una falta crónica de fibras no digeribles en la
dieta.
Para comprender este cuadro es necesario repasar un poco
como funciona la digestión de los conejos. Cuando ellos tragan la comida, ésta
va al estómago, donde es sometida a
la acción de los jugos gástricos, con un pH muy ácido. Luego transitan por el intestino delgado, donde se absorben la
mayoría de los nutrientes. En la unión del intestino delgado con el intestino
grueso se encuentra un gran saco sin salida que es el ciego (el apéndice en las personas). En los animales herbívoros este
órgano está muy desarrollado; allí se depositan las fibras digeribles y otras
porciones del alimento que necesitan ser fermentadas para poder liberar los
nutrientes útiles al animal. Allí viven una cantidad de microorganismos que rompen las fibras y hacen que los ácidos grasos, vitaminas y aminoácidos
queden disponibles para ser absorbidos. Este material rico en nutrientes es
eliminado en forma de cecotropos, que el conejo vuelve a ingerir directamente
del ano para redigerirlo y aprovecharlo.
Si la velocidad con que los alimentos circulan por los
intestinos varía, se modifica el tiempo de permanencia de éstos en el estómago
y en el ciego. Uno de los principales
elementos que mantiene estable el ritmo intestinal es la fibra no digerible;
cuando ésta es escasa en la dieta, el movimiento se hace cada vez más lento y
se elimina menos materia fecal.
Por otra parte, el cuerpo necesita agua, entonces absorbe la
que se encuentra en el alimento dentro del ciego y el estómago. Como resultado
el contenido se reseca y tiene menos capacidad para desplazarse dentro del tubo
intestinal. Al principio el animal se encuentra bien, pero pronto deja de comer
debido a la sensación de saciedad. Cuanto
menos come el conejo, más se seca y estanca el contenido del estómago y el ciego,
y por ende menos apetito siente el animal. Si a esto se añade una dieta
demasiado rica en proteínas y almidón, el resultado puede ser desastroso. Estos
nutrientes acumulados en el ciego provocan cambios en el pH y alteraciones en
el balance de los microorganismos que viven allí. Cualquier colonia que se
debilite favorece la proliferación de
bacterias muy nocivas, como el Clostridium
spiriformes, que puede provocar la muerte por la liberación de toxinas.
¿Para qué te sirve
saber todo esto? Para saber como actuar si ves signos de tránsito
intestinal lento en tu conejo. El cuadro comienza con una pérdida del apetito, ya sea brusca o gradual. También se nota que su
materia fecal se vuelve cada vez más pequeña hasta que ya no se elimina. En
general el conejo se mantiene en un estado alerta y vivaz por un lapso de una
semana. Puede que lo veas intentando comer papel periódico o viruta (fuentes de
fibra no digerible) pero que rechace los pellets.
Si detectas este cuadro y tu conejo parece enfermo o
decaído, llévalo a su veterinario para que le haga los estudios que considere
necesarios (ya que hay que descartar que la constipación se deba a que ingirió
algún material extraño) y comience a rehidratarlo
en forma parenteral si es que no quiere beber. Luego hay que darle en la boca
con una jeringuilla una especie de pasta
de fibras hecha con un poco de pellets molidos o alfalfa en polvo junto con
vegetales de hojas verdes licuados y una solución de electrolitos para
rehidratación oral. Al mismo tiempo se usan medicamentos que aumentan la motilidad intestinal y analgésicos.
Casi nunca hace falta agregar antibióticos, y además estos pueden alterar aún
más el ya comprometido equilibrio de la flora bacteriana. Muchos utilizan laxantes o enzimas, pero la verdadera clave
para reestablecer el tránsito intestinal es rehidratar y dar una dieta
abundante en fibras. Una vez que se logra reiniciar el tránsito detenido las
heces vuelven a eliminarse en el lapso de 3 o 4 días.
Si tu conejo se alimenta solo con pellets, sería bueno que
hagas un cambio en su dieta para
prevenir el tránsito lento. Agrega una buena cantidad de heno (de avena o de césped) y vegetales a diario para que tenga una
abundante cantidad de fibra a su disposición las 24 horas del día. La mayoría de los conejos consumirá de buen
grado este tipo de alimento. Los vegetales
de hoja que puedes darle son dientes
de león, coles, lechuga romana, endivias, hojas de zanahoria, perejil, etc. También
puedes ofrecerle frutas y otros
vegetales, como manzanas, peras, duraznos, fresas, guisantes, brócoli,
papaya, mango, kiwi, tomates, melón, naranjas, etc. Todos ellos aportan humedad
además de las fibras, la cual es necesaria para mantener la hidratación del
contenido intestinal. Si nunca le has dado vegetales a tu conejo, es mejor que
los introduzcas de a poco en la dieta para evitar alguna diarrea. Si notas que
no digiere bien alguno de los alimentos, simplemente elimínalo de la lista. A
medida que tu conejo se habitúe a estos alimentos puedes ir disminuyendo la
proporción de pellets, ya que obtendrá todos los nutrientes que necesita de una
dieta abundante en vegetales y heno.