El ladrido es un instinto natural de los perros que a veces es necesario dominar para que la convivencia con tu perro y tus vecinos sea lo más armónica posible. Aquí encontrarás varios métodos posibles, aunque no son los únicos.
CUANDO LOS LADRIDOS SON EXCESIVOS
El ladrido de un perro es un sonido muy valorado cuando
avisa sobre la llegada de extraños a la casa o sobre cualquier situación de
alerta. A la mayoría de los dueños les agrada que sus perros sean guardianes de la propiedad, pues así se
sienten más seguros. Sin embargo los ladridos ya no son tan bien recibidos
cuando son excesivos o no tienen una causa aparente. Ni que hablar de las
molestias a los vecinos, sobre todo si no tienen perros.
El ladrido es un comportamiento natural de los perros,
aunque hay
algunos más ladradores que otros. Usualmente es la respuesta a un estímulo, como alguien
entrando a la casa o el ruido de una motocicleta. También es una forma de comunicación entre congéneres; más de
una vez habrás escuchado como un perro comienza y luego se van sumando los
demás hasta formar un verdadero coro de ladridos y aullidos (quizás lo hayas
visto en el cine como un elaborado sistema de comunicación, el “aullido
nocturno” en la película de los 101 Dálmatas de Disney). En definitiva, a veces el ladrido tiene una razón y otras, no.
Si un perro ladra en exceso puede ser porque está enfadado,
solo, aburrido, juguetón, estresado, asustado, atado o confinado o simplemente
porque no ha sido educado correctamente. Para corregirlo puede bastar con modificar
la situación que genera los ladridos y así aliviar su malestar, o puede
necesitar un adiestramiento que modifique el comportamiento indeseado.
Antes que nada debes educar
a tu perro en los comandos de obediencia básica (sentarse, quieto, caminar
con correa) para que él aprenda a seguir tus órdenes. Luego usa el sistema de
corrección del tirón con la correa cada vez que ladre. Para esto necesitas un collar educativo y una correa; cuando
el perro ladra, aplicas un tirón firme para que el collar apriete un instante y
luego afloje, a la vez que dices NO con voz firme. Es necesario que tenga el
collar y correa puestos para que puedas aplicar la corrección cada vez que
ladre, así tengas que venir desde otra habitación o salir al jardín para
hacerlo. Siempre dale una caricia una
vez que deja de ladrar y la corrección ha terminado. Esto refuerza la orden
y hace que el perro se sienta gratificado.
Si tú sabes que tu perro ladra cada vez que pasa un perro,
por ejemplo, ponlo en esa situación mientras estás a su lado con la correa
lista, así sabrás que lo puedes corregir en el momento preciso de su falta.
También se recomienda usar una pistola de agua o un sonido desagradable para crear una asociación
negativa con el ladrido. En este caso cada vez que el perro ladra sin sentido
le disparas un chorro de agua en la cara o haces el sonido (puede ser una lata
con monedas, una bocina fuerte, una especie de corneta, cualquier cosa que lo
sobresalte). Una vez que pare, le das su premio de caricias o algo sabroso. Ten
paciencia, pues tendrás que corregirlo muchas veces hasta que aprenda lo que tú
quieres y, sobre todo, logre dominar el instinto que le incita a ladrar. Recuerda que estás intentando moderar o
anular una conducta natural, no una mala acción, con lo cual debes darle
tiempo para que se dé cuenta de qué es lo que tú quieres y, sobre todo, no
debes castigarlo.
Una situación diferente se plantea en el caso de los perros que ladran cuando se quedan
solos. Aquí lo que debes hacer es educarlo para vencer el miedo o la
angustia al quedarse solo (leer artículo). Básicamente se hacen salidas muy
cortas que se van alargando en la medida que el perro progrese, se le deja música
o una radio encendida, también es necesario moderar las caricias y corridas
antes de salir, para no dejarlo nervioso o frustrado porque te vas. Si debes ausentarte por muchas horas todos
los días te conviene buscar alguna persona que le de un paseo largo o que
venga a pasar un rato con él para acortar la espera. Puedes contratar un
paseador profesional o un familiar o amigo que pueda hacerlo y sea de tu
confianza. Hay también collares antiladridos que pueden ayudar mucho en este
caso, pues se activan cada vez que el perro ladra arrojándole un spray de agua
en la cara; es molesto pero no le hace daño. Cabe aclarar que este método debe
usarse junto con la educación y no por sí solo. Solo el trabajo de hormiga de
reeducar a tu mascota hará que él pierda el miedo a quedarse solo en la casa y
de esa manera deje de sufrir innecesariamente.
Finalmente, si tu
perro ladra porque es muy nervioso o hiperexcitable, consúltalo con tu
veterinario para ver si te recomienda alguna medicación para calmarlo un poco,
como la clomipramida, que funciona
como un ansiolítico. En estos casos también pueden funcionar muy bien las feromonas (DAP), que son facilísimas de
usar y dan al perro una sensación de bienestar y sosiego que puede ayudar a
sacarlo del estado de alerta permanente. También son muy útiles las Flores de Bach; en este caso consulta
con algún terapista (aunque sea de humanos) para que te indique qué fórmula
preparar o regístrate en el foro de esta página y envíanos tu problema para que
podamos ayudarte. Las flores son totalmente inocuas; pueden usarlas los
cachorros, las perras preñadas, perros ancianos o enfermos sin ningún tipo de
efecto secundario o contraindicación.
Lamentablemente no existe ninguna solución mágica o rápida para este problema, y lo mismo ocurre con casi todos los problemas de comportamiento. Debes ser constante, modificar conductas y tener una paciencia infinita para poder seguir trabajando con tu mascota hasta conseguir los resultados esperados y mejorar la convivencia con él y la gente que los rodea.