Esta enfermedad es una de las más temidas por todos los que
tienen un pequeño roedor como mascota. Sabemos que es una diarrea infecciosa muy severa que puede llegar a ser mortal aunque el
enfermo reciba el tratamiento adecuado.
Enfermedad de la “cola
húmeda”
Esta enfermedad es una de las más temidas por todos los que
tienen un pequeño roedor como mascota. Sabemos que es una diarrea infecciosa muy severa que puede llegar a ser mortal aunque el
enfermo reciba el tratamiento adecuado. Sin embargo no todas las diarreas
que pueden presentarse en los pequeños roedores se deben a esta enfermedad y en
los últimos años ha disminuido su prevalencia entre las mascotas.
La enfermedad de la “cola húmeda” es una ileitis proliferativa muy contagiosa, esto quiere decir que la
última porción del intestino se inflama y engrosa, impidiendo la absorción del
alimento. No está demasiado claro el origen;
se han reconocido diferentes bacterias como Eschericha coli, Campylobacter y Cryptosporidia
infectando el intestino de animales enfermos, pero aparentemente no son la
causa de la enfermedad. También se reconocen factores desencadenantes como el estrés, que provoca una baja en
las defensas y predispone a cualquier tipo de infección. Los más propensos a
padecer esta forma de diarrea son los hámsters
recién destetados, especialmente si están hacinados o estresados.
Estudios más recientes han identificado a otra bacteria, Lawsonia intracellularis, como posible
agente causal de la ileitis proliferativa. Esta es la misma bacteria que
provoca una diarrea similar en los cerdos.
Los primeros síntomas
son el manto descuidado, pérdida de apetito y letargia, seguidos rápidamente
por una diarrea abundante y acuosa que puede llegar a tener rastros de sangre y
una posición encorvada típica del dolor abdominal. El nombre de la enfermedad
se debe a que la región perianal aparece continuamente mojada por la abundante
diarrea. En algunos casos puede ocurrir un prolapso rectal (la mucosa del recto
asoma por el ano debido a la gran inflamación y a los esfuerzos constantes por
defecar). Lo más frecuente (hasta 80% de
los casos) es que el animal se debilite y muera en un lapso de 2 a 6 días, pero algunos
enfermos mueren aún antes de presentar síntomas.
Un hámster afectado
requiere atención veterinaria urgente. Si convive con otros roedores se lo
debe aislar y mantener medidas de higiene extremas. Es necesario lavarse las
manos y desinfectar todos los utensilios después de tocarlo o de limpiar su
jaula o accesorios, y aún así se recomienda que no sea la misma persona que
atienda a sanos y enfermos. A los sanos se les puede agregar oxitetraciclina o eritromicina en el agua
en un intento por protegerlos.
Para intentar un tratamiento
es importante mantener al enfermo calentito y limpio, con el menor estrés posible.
Los líquidos que se pierden por la diarrea deben ser repuestos por boca con una
solución con electrolitos pediátrica o con inyecciones de Ringer lactato y hay
que suspender todo alimento sólido durante al menos 24 horas. Generalmente se
prescribe un antibiótico para gérmenes
gram negativos, como neomicina o enrofloxacina y se administran por boca en
forma de gotas una o dos veces al día. Los tratamientos de sostén inespecíficos
que se agregan son Kaolina, 2 a 3 gotas 3 veces al día, vitamina B (como levadura de cerveza) o
un multivitamínico.
Se desconoce si hay una predisposición
genética para esta enfermedad, pero sí se ha visto que no todos los hámsters
enferman, por lo tanto se recomienda no
reproducir a los hámsters que la hayan padecido. La ileitis proliferativa
es más frecuente en los hámsters Sirios, siendo extremadamente rara en los
Rusos o Chinos. Si tienes muchos hámsters, es una buena medida someter a
cualquier nueva adquisición a un período de cuarentena de una semana y así evitar los riesgos de contagiar esta
terrible enfermedad.