La diarrea es uno de los problemas más frecuentes tanto en perros como en gatos. Algunas son fáciles de solucionar, pero otras requieren más esfuerzo para encontrar la causa y el tratamiento específico.
DIARREA EN GATITOS Y GATOS JOVENES
La diarrea es uno de
los problemas más frecuentes en los gatos de estas edades. Se define como
un incremento en el contenido de agua en la materia fecal asociado con un
aumento en el volumen y frecuencia de la defecación.
Según el tiempo de evolución de una diarrea, se puede
separar en dos categorías:
Diarrea aguda: se
puede presentar con o sin vómitos. Puede también ocurrir con pérdida del
apetito, letargia o deshidratación según la intensidad y duración del cuadro. La mayoría se deben a enfermedades virales
o a cambios bruscos en la dieta.
En general este tipo de diarrea es autolimitante, es decir que con el transcurso de horas o días la
situación se normaliza sola. Esto no
quiere decir que no necesite tratamiento. A veces es necesario calmar el
dolor del abdomen, administrar suero para mantener al paciente hidratado,
aportar glucosa o eliminar los parásitos que pudiera haber. Siempre es importante realizar un ayuno y
posterior dieta que permita a los
intestinos descansar durante 24
a 48 horas y reponerse. Cuando las paredes de los
intestinos están inflamadas o lastimadas cualquier alimento que el gatito
ingiera, así sea solo leche, no hará más que provocar mayor inflamación y
prolongar la diarrea. En un gatito muy joven la falta de ayuno puede agravar
severamente el cuadro de diarrea original. Un medicamento común que puede
ayudar es la crema de bismuto, pero
su sabor suele ser desagradable y es difícil de administrar. Si puedes usarla,
la dosis es de 1 a
2 ml 3 a 4
veces al día durante no más de 3 días. Si la diarrea persiste debes llevar a tu
gatito a ver a un veterinario. No
conviene usar antibióticos salvo que haya evidencia de una infección
bacteriana, pues éstos alteran la flora bacteriana normal de los intestinos.
Después del ayuno, la primera comida debe ser muy
digestible. Se sugiere atún al natural, huevo cocido, trocitos de pollo con
arroz o los preparados comerciales específicos que el veterinario te indique.
Lo mejor es darle pequeñas porciones varias veces al día y luego ir progresando
hasta volver a la alimentación normal en 2 a 3 días. La leche debe suspenderse por completo hasta que las heces tengan
consistencia normal.
Diarrea crónica: este
tipo de diarrea es más frecuente en los gatos adultos asociada a inflamación
intestinal crónica. En los gatitos las causas de estas diarreas no están del
todo claras. Suelen encontrarse parásitos
intestinales en casi todos los casos, pero puede ser un hallazgo
incidental. Las obstrucciones parciales
por cuerpos extraños que el gatito ha tragado pueden ser una causa de diarrea
crónica. Otra causa que hay que estudiar es la intolerancia alimentaria; para esto el veterinario indicará como
único tratamiento un cambio a una dieta más digestible y luego intentar
reintroducir la dieta original u otra de mejor calidad o ingredientes
diferentes.
Lo que es probable que ocurra es que las diarreas crónicas
se produzcan como “secuela” de una diarrea aguda que se trató innecesariamente
con antibióticos, alterando el balance de poblaciones bacterianas normales del
intestino. Casi todos los jarabes para diarreas que se venden tienen una
combinación de drogas entre las que se encuentra un antibiótico no absorbible.
Mientras el gatito lo toma se encuentra bien, pero cuando la medicación se
suspende la diarrea reaparece. Entonces se vuelve a dar un tratamiento con
antibióticos y se entra en un círculo vicioso que prolonga el problema.
Finalmente el gatito tiene una diarrea de varias semanas de evolución que parece no responder a los
tratamientos sintomáticos. En general conserva el apetito y no tiene
vómitos.
Para llegar a un diagnóstico
correcto es necesario hacer un análisis de materia fecal para descartar o
tratar parásitos internos si los hubiera. El análisis de sangre suele dar
normal, salvo una eosinofilia en el caso de Ancylostomas. Las radiografías
sirven solo para detectar cuerpos extraños en el tracto gastrointestinal. Se
puede también hacer un análisis especial para descartar giardias.
El tratamiento
debe orientarse a erradicar la
hipermultiplicación de bacterias anaerobias y restaurar la flora bacteriana
normal. Se retira toda la medicación, se dan líquidos si son necesarios, se
inicia un ayuno de 24 horas y se usa metronidazol (controla giardias ocultas y
elimina bacterias anaerobias) durante 5 a 7 días. También se puede administrar
Lactobacillus para ayudar a poblar el intestino hasta que se desarrollen las
bacterias normales. Si todo esto no corrige la diarrea, es necesario cultivar
las heces para detectar infecciones bacterianas como Salmonella y
Campylobacter. Si el cultivo da negativo, se puede pensar en una patología
inflamatoria del intestino. Un modo sencillo de descartar esto es administrar
corticoides durante 2 semanas y luego ir bajando la dosis según la indicación
del veterinario que lo atiende. Como última opción si la diarrea continúa, hay
que hacer los tests para leucemia e inmunodeficiencia felina.
En resumen, las diarreas agudas en general pueden tratarse
sin hacer un diagnóstico específico haciendo un manejo sintomático del
paciente. En las diarreas crónicas, en cambio, sí es importante investigar para
detectar el motivo y poder hacer el tratamiento apropiado. Las causas
principales incluyen parasitosis, intolerancia alimentaria y posiblemente hipermultiplicación bacteriana.
FOTOGRAFIA DE CAROL KRAMBERGER