Aunque muchos no lo saben, algunos hamsters pueden hibernar en condiciones ambientales desfavorables. El problema es que no lo hacen muy eficientemente y pueden morir de hipotermia. No dejes que tu hamster hiberne.
LOS HAMSTERS Y EL FRIO
Cuando comienza el otoño o invierno encendemos la
calefacción en nuestros hogares, pero aún así sentimos frío y nos abrigamos más
que en el verano. Los pequeños hámsters
también sienten frío, a pesar de su pelaje espeso, y no tienen la
posibilidad de ponerse un jersey para estar más cómodos.
Los hámsters dorados
se encuentran entre las muchas especies que hibernan para pasar el invierno.
Este estado se caracteriza por una somnolencia, un marcado descenso en la
temperatura corporal y el ritmo metabólico y por una disminución en los signos
vitales. Te preguntarás por qué nunca has visto que tu mascota haga esto. Es
que los hámsters no hibernan obligatoriamente. Si las condiciones de temperatura son adecuadas y la comida no falta,
ellos continúan activos en la época de frío. Es más, el frío no es el único
factor que hace que hibernen. En su hábitat natural se producen grandes sequías
en los meses de verano y escasea la comida, a pesar de las altas temperaturas se
cree que podrían entrar en estivación (proceso idéntico al de la hibernación en
épocas de calor) para conservar su energía hasta que lleguen épocas más
propicias.
No todos los hámsters en cautiverio han retenido la
capacidad de hibernar, aparentemente es algo que se hereda y no todos los
individuos saben hacerlo. Algunos no se aletargan ni en los inviernos más fríos
y otros lo hacen, pero no resisten el frío y mueren por hipotermia. En general no se preparan bien para
hibernar almacenando grasa corporal como los osos, por ejemplo. Además no
pueden pasar tanto tiempo sin beber y necesitan despertarse frecuentemente. Hay
otros factores además de la temperatura que influyen en que se produzca la
hibernación, como la cantidad de horas de luz diarias, la cantidad de comida
disponible y las condiciones generales de dureza del ambiente.
En vista de todo esto, es
mejor evitar que un hámster entre en estado de hibernación. De hecho lo
hacemos sin saberlo al mantener la temperatura ambiente por encima de 15ºC, 12 o más horas diarias
de luz y una provisión constante de alimento.
¿Cómo te das cuenta
si un hámster está hibernando? Presta mucha atención, pues se aletargan en
cuestión de horas y a primera vista parecen
muertos. Solo si te fijas con cuidado verás que respira, aunque mucho más
lentamente que lo normal. Además, a pesar de que lo sentirás frío, su cuerpo no está tan rígido como en un
cadáver. Solo las bolsas de sus carrillos mantienen una temperatura algo más
elevada. Si lo tocas con firmeza podrás ver alguna reacción en sus bigotes.
En casos de que está hibernando, comienza a tocarlo y frotarlo suavemente, para
despertarlo y darle calor. Ofrécele comida y agua, luego, obviamente, aumenta
un poco la temperatura para que se caliente lentamente. Es importante rehidratarlo una vez que esté
despierto; para esto dale agua con azúcar o con sales de rehidratación con una
jeringuilla. Continúa ofreciéndole agua y comidas sabrosas hasta que veas que
recupera su actividad. Muy lentamente su cuerpo aumenta el tono muscular, luego
consigue sentarse y dar unos tímidos pasitos. Puede tomarle una hora hasta que su cuerpo se calienta y retoma su
ritmo habitual y hasta tres horas para que pueda caminar otra vez. Al
principio estará débil, así que controla que tome suficiente agua y comida y
agrégale alimentos con muchas calorías, como puré para bebés o de patatas,
carne de pollo desgrasada, avena, es mejor si son blandos y sabrosos para
incentivarlo a comer. Durante las primeras horas vigila que no intente
aletargarse otra vez.
Para mantener la
temperatura más elevada, puedes mudar su jaula a un sitio menos frío de la
casa. Si todavía hace demasiado frío, se puede poner una manta térmica para
reptiles debajo de la jaula que mantenga las temperaturas más constantes tanto
de día como de noche. Ten cuidado que el suelo no se caliente demasiado, si es
así pon algo entre la manta y la jaula. También es una buena solución dar a tu
hámster un “cobertor” para cobijarse: puede ser cualquier trozo de tela de lana
o de polar para que se abrigue. Incluso un guante que no uses le servirá de
guarida contra el frío.