Estos simpáticos pequeñines son excelentes mascotas, aunque bastante escurridizas por su tamaño y velocidad. Son más sociables que los hámsters sirios y pueden convivir en parejas o grupos.
HAMSTERS ENANOS
Los hámsters enanos están ganando popularidad entre los
roedores mantenidos como mascotas. Son originarios de regiones de Rusia, China
y Mongolia, donde fueron descubiertos recién en 1917.
La principal
diferencia con los tradicionales hámsters Sirios es su tamaño y que son sociables
y pueden vivir en parejas o pequeños
grupos sin conflictos. Siempre hay que tener animales del mismo sexo, a no
ser que quieras criarlos. Si quieres tener un hámster enano que sea dócil debes
tocarlo y acariciarlo mucho de pequeño; si no lo haces puede volverse arisco y
difícil de agarrar. Estos hámsters no son ideales para niños porque son
difíciles de agarrar por su pequeño tamaño y gran velocidad, sobre todo los
Roborovski.
Pueden convivir con otros de su misma especie, pero es mejor si lo hacen desde pequeños y si
son hermanos de la misma camada. Es más difícil introducir un nuevo hámster
en un grupo establecido o presentarlos cuando ya son adultos. A medida que los
compañeros crecen comienzan los juegos de lucha por ver quién es el dominante y
puedes escucharlos chillar. Esto no debe preocuparte mientras no veas que se
lastiman, y si lo hacen lo mejor será que los separes en dos jaulas.
Los hámsters enanos son tan pequeños que a veces pueden escurrirse entre los barrotes de
algunas jaulas para roedores. Una buena opción es alojarlos en acuarios de
vidrio con una tapa que permita una buena ventilación o en módulos de acrílico
acordes a su tamaño.
Las principales razas
de hámsters enanos son:
- Hámster Campbell Ruso: también se
lo llama Djungarian. Es el más difundido y el que se encuentra más
fácilmente en las tiendas. Su pelaje
es gris-pardo en la parte superior, con una raya más oscura en la línea
media del lomo; el color se torna crema en los costados y blanco en la
panza. Los pies están recubiertos de pelo. Recientemente se han producido muchos otros colores mediante
selección artificial. Su cuerpo redondeado puede alcanzar un tamaño de 10 cm. Cuando se sienten
amenazados pueden morder.
- Hámster ruso blanco de invierno:
también se lo conoce como Siberiano
enano. Es muy similar al anterior y se los suele confundir. Su pelaje es gris oscuro, con una
raya negra en la línea media del lomo y la panza es blanca; los pies están
recubiertos de pelo. Durante el invierno el pelaje puede tornarse blanco salvo la línea
dorsal, pero no siempre ocurre en cautiverio. Tiene mejor temperamento que
el Campbell y es una muy buena mascota, aunque también es escurridizo. Su
tamaño es un poco menor, entre 8 y 10 cm.

- Hámster Roborovski: este es el más
pequeño dentro del grupo, pues mide entre 4 y 5 cm. Es mejor tenerlo en
acuarios para evitar que puedan escapar entre los barrotes. Tienen un pelaje color arena en el lomo y
blanco en la panza con características marcas blancas sobre los ojos y sin la franja oscura sobre el
lomo. Hay una variedad con toda la cara blanca. Son solo nocturnos y
entran en actividad después del atardecer, tienen buen carácter y
raramente muerden. Necesitan un recinto
grande porque son muy ágiles y les gusta correr y ejercitarse. Cuando
lo levantes es mejor hacerlo sobre una caja grande o algún sitio cerrado donde
puedas volver a atraparlo si se escapa pues es muy escurridizo.
- Hámster Chino: no está claro si se
los clasifica en el grupo de los enanos, pero lo incluimos aquí porque
también es pequeño. La principal diferencia con los demás es que tiene una cola larga y su cuerpo
es más alargado y esbelto, lo que lo asemeja a un ratón. Su pelaje natural es color agouti (pelos de distintos tonos de
marrón entremezclados), con la línea dorsal negra, y hay una variedad
blanca con manchas de color. Son tímidos, pero tienen buen temperamento y
no suelen morder. A veces conviven en grupos, pero cuando maduran las
hembras pueden volverse bastante
agresivas y es mejor separarlas si esto ocurre. Todavía son bastante
raros y es difícil conseguir uno.