Los hurones son animales muy inquietos y juguetones. Entre ellos es común jugar a las peleas y a veces extienden este comportamiento hacia los humanos, puediendo causar dolorosas mordidas.
HURONES QUE MUERDEN
No es raro que un hurón muerda las manos de la persona que
lo cuida. Este comportamiento puede ser meramente una forma de juego o el
resultado de alguna situación estresante para el animal.
Mordidas por miedo:
un hurón, al igual que un perro o un gato, puede asustarse con cualquier movimiento brusco que provenga de arriba
del nivel de su cabeza, sobre todo si se acompaña de algún sonido que lo
sobresalte. Esto es un instinto natural, debido a que los hurones en estado
salvaje son presa de aves de rapiña y deben saber defenderse de ataques desde
el aire. Un hurón joven puede tener una reacción de pánico, tirándose de
espaldas, mostrando los dientes de manera amenazadora, con todo su pelaje
erecto y eliminando el fuerte olor característico de sus glándulas anales;
incluso puede dar un grito de advertencia para sus supuestos congéneres.
La manera de evitar
este comportamiento es acercarte siempre suavemente, llamando su atención
antes de intentar cogerlo, de modo que te vea y no se asuste. Con el tiempo
verás que ya no reacciona con temor ni se siente amenazado. Si tienes un hurón
joven que está asustado, háblale con ternura hasta que se calme; no intentes
levantarlo antes, pues puede morderte con ferocidad y escapar.
Cualquier situación nueva,
como una salida, mudanza, etc., puede generar una reacción de pánico en tu
hurón. Si esto ocurre, intenta calmarlo con palabras, pero no lo levantes, pues
puede morderte y causarte heridas severas que necesiten suturas. De ser
necesario arroja una manta sobre él para atraparlo y espera hasta que la
oscuridad y el encierro lo calmen o hasta que alguien pueda colocarse unos
guantes de cuero para devolverlo a su jaula.
Madre con cachorros:
las mordidas para defender a los bebés son instintivas y normales en muchas
especies. Cundo una madre esté cuidando a su camada, procura no acercarte ni
hacer ningún movimiento o ruido que la asuste. Si te ha pillado y mordió tu
mano, retírala arrastrando a la madre con ella hasta que te suelte para volver
con sus bebés.
Conductas juveniles:
los hurones jóvenes aprenden a relacionarse con sus congéneres mediante el juego, que incluye peleas en las que se muerden unos a otros. Su piel es dura y
resistente y este juego no implica ningún riesgo para ellos, pero cuando intentan
hacer lo mismo con nuestros dedos, ya sea para jugar o porque creen que es
comida, pueden lastimarnos bastante.
Que hacer si tu hurón
te ha mordido: aguanta el impulso de quitar la mano, pues esto lo
estimulará a morder más fuerte para evitar que escapes. Lo mismo ocurre si le
pegas en cualquier parte del cuerpo; ante tu “ataque” cerrará sus mandíbulas y
sacudirá su cabeza, causándote mucho dolor. Un buen método para hacer que te
suelte es tomarlo de la parte de atrás
de la nuca y sacudirlo como lo haría la madre; esto suele llamarles la
atención y los pacifica. Solo hace falta moverlos un poco de atrás hacia
delante o de arriba a abajo hasta llamar su atención. En cuanto afloje la
mordida retira tu mano y ponla fuera de su alcance.
Este método funciona muy bien con los hurones jóvenes para
disuadirlos de morder tus dedos como un juego. Aparentemente los distrae y les
fascina, al igual que a los bebés humanos, que se los hamaque de esta manera,
incluso tomándolos cabeza abajo o arrojándolos al aire para volver a tomarlos
como a un niño pequeño.
Si el balanceo no funciona para que el agresor suelte tu
mano, puedes echarle agua sobre la
cabeza o colocar jabón neutro en su boca
con una cuchara para que el sabor desagradable (pero inofensivo) lo incite
a soltar la “presa”. No le ofrezcas golosinas en estas circunstancias, a no ser
que no encuentres nada más a mano, porque puede entenderlo como un premio.
Como enseñarle a no
morder: muchos hurones que no han sido sociabilizados muerden porque así
logran llamar tu atención y tener algo de acción. Cada vez que intente hacerlo,
devuélvelo a su jaula y déjelo allí por
un rato, hasta que aprenda que ese comportamiento no es apropiado. Siempre
dile NO con un tono de voz firme. No
intentes acunarlo hasta que haya aprendido a comportarse.
Si adquieres un cachorro
de un criador experimentado, lo más probable es que ya haya sido
sociabilizado antes de que el jugueteo con las manos se convierta en mordidas
fuertes. Las hembras y los machos castrados no suelen ser mordedores, en cambio
un macho de 14 a
16 semanas que solo ha vivido con sus hermanos, seguramente ya ha adoptado esta
mala costumbre y tendrás que enseñarle a no hacerlo. Con paciencia puedes lograr que se convierta en una mascota dócil y de
buenos modales.