Cuando un reptil está enfermo suele deshidratarse. Además del tratamiento médico que te indique el veterinario, es fundamental corregir su hidratación para que su salud mejore.
DESHIDRATACION EN LOS REPTILES
Una buena hidratación
es muy importante para cualquier organismo vivo, incluidos los reptiles. En un
animal enfermo, se vuelve crucial. Todos los sistemas deben funcionar
plenamente para restaurar la salud, y para ello es necesaria una buena
hidratación, entre otras cosas. Un animal enfermo a menudo está tan debilitado
que no puede beber toda el agua que
debiera, y esto lo debilita aún más.
Los reptiles obtienen agua de diferentes maneras:
directamente de los alimentos frescos, lamiendo el rocío de las hojas o
bebiendo de un recipiente con agua. También es una fuente de agua la humedad
ambiental; los terrarios de los reptiles tropicales deben ser rociados al menos
dos veces al día y hay que instalar un sistema de goteo para los que toman agua
de las hojas.
La deshidratación no
es una enfermedad en sí misma, sino una manifestación de una falla orgánica,
como una insuficiencia renal, o de un mal manejo de la dieta o de la
ambientación del terrario. Si se mantiene por demasiado tiempo, la
deshidratación puede causar un shock fatal, acidosis y la acumulación de
productos de deshecho en el organismo que normalmente se excretarían con la
orina.
Los signos de
deshidratación pueden moderados o severos según la cantidad de agua que se
ha perdido en el organismo. Se pueden ver los ojos hundidos y la piel arrugada
y seca. Una forma sencilla de apreciar la deshidratación en un animal es formar
suavemente con los dedos un pliegue en
la piel y luego soltarlo. Si la hidratación es normal, la piel vuelve
inmediatamente a su posición original, pero si el reptil está deshidratado,
tardará unos segundos o quedará plegada en forma de tienda. La falta de líquido
en el cuerpo provoca debilidad, dolores musculares, malestar, arritmias
cardíacas, desorientación y falta de apetito.
Si notas que tu reptil está deshidratado, ofrécele agua,
pero no dejes de llevarlo al veterinario,
pues es importante descubrir cuál es la causa subyacente y darle el tratamiento
adecuado. Además puede que necesite que se le inyecten fluidos subcutáneos para
recuperarse.
Cuando se intenta rehidratar
a un reptil por boca, se le debe ofrecer agua o una solución de sales de
rehidratación para niños. Utiliza una jeringa que te permita medir exactamente la cantidad de
líquido que le estás dando. Es importante aportarle los líquidos lentamente, pues un volumen demasiado
grande puede ser tan nocivo como la falta de ellos. El estómago, el sistema
circulatorio y los riñones están capacitados para manejar un determinado
volumen de líquidos que no debe excederse. Pregunta
al veterinario cuánta agua debes darle en 24 horas y distribuye la cantidad
en la forma más pareja posible en ese lapso. Generalmente se indica un 2% del
peso corporal por día (por ejemplo: un lagarto de 100 gramos debería recibir
2 ml y uno de 1 kg
debería recibir 20 ml por día). No estimes el peso de tu mascota, es importante
que la peses en una balanza y hagas
un cálculo exacto. Además pesarla a diario te ayudará a saber si está ganando
peso con el tratamiento. Si es pequeña puedes meterla dentro de una bolsa de
tela y pesarla en una balanza de cocina, luego le restas el peso de la bolsa y
ya tienes el peso exacto del animal.
Si cuando se le ofrece agua a un reptil que está
deshidratado, se muestra animado, tienes muchas chances de poder recuperarlo.
La manera de ofrecer el agua a tu mascota es colocar unas gotas sobre el morro y
esperar a que las lama con su lengua. Si lo hace puedes poner más gotas
directamente en su boca mientras siga tragándolas.
Si no quiere beber de esta manera, tendrás que administrársela a la fuerza. Para esto
es mejor si alguien te ayuda a sostenerla firmemente. Ábrele la boca tirando de
la piel bajo la quijada y coloca un pequeño volumen de agua en ella, evitando
que el líquido se caiga o que baje directamente por su garganta, pues puede
ahogarse. Luego deja que cierre la boca y observa si traga. Puedes ayudarla
palmeando su cabeza o acariciando la piel bajo su garganta. Continúa hasta que
haya tomado todo el líquido necesario.
Si no logras que tome agua de ninguna manera, puedes pedir a
tu veterinario que te enseñe a colocar un tubo
nasogástrico y administrarle agua y comida a través de él. Es un
procedimiento que requiere cierta práctica, pero puedes aprender a usarlo.
En el caso de las tortugas
primero debes lograr que saque la cabeza del caparazón para luego abrirle la
boca y darle los líquidos igual que a los lagartos. Para conseguirlo presiona
levemente los miembros posteriores para desplazar a los anteriores. Una vez que
saque la cabeza sostenla firmemente colocando tus dedos índice y pulgar por
detrás, con cuidado de no presionar las membranas timpánicas. Para evitar que
las tortugas caja cierren su
caparazón sobre tu dedo, aprieta en la parte posterior para que se abra en la
anterior. Una vez que lo haya hecho, toma una pata y tira con suavidad para que
quede por fuera y evite que vuelva a cerrase.
Recuerda controlar
siempre la hidratación de tu reptil. Si no es adecuada y notas que come
menos, ha cambiado sus hábitos o parece sentirse mal, llévalo en seguida al
veterinario. Siempre controla la
temperatura y la humedad del recinto y la dieta, pues muchas veces son estos
los factores que hacen que un reptil en cautiverio acabe sufriendo una
deshidratación.