En todos los animales es importante detectar los problemas de salud lo antes posible para que su tratamiento sea más exitoso. Aquí verás como revisar a tu hámster.
OMO DETECTAR PROBLEMAS EN LOS HAMSTERS
Los hámsters naturalmente son atacados por unas pocas enfermedades. Los de pelo largo
suelen ser más sensibles a enfermedades y a antibióticos que los dorados.
Tal como ocurre con las personas y con otras mascotas, es
muy importante detectar problemas de
salud lo más tempranamente posible. Esto a veces se dificulta en los
hámsters por sus hábitos nocturnos, por su pequeño tamaño y porque muchas veces
sus dueños no los revisan en detalle.
Si tienes un hámster debes estar muy atento a cualquier
signo de enfermedad. Es una buena idea anotar
la fecha de nacimiento, o de compra si no la sabes con certeza, y cualquier
problema o acontecimiento que se haya presentado (por ejemplo un parto). Así no
tendrás dudas a la hora de calcular su edad, sobre todo si tienes más de un
hámster. También dónde lo adquiriste y, si lo sabes, el nombre y la dirección
del criador.
Observa primero el comportamiento
de tu mascota. Muchas veces un hámster enfermo puede volverse irritable y
morder; generalmente se mueven menos y cuando lo hacen se los nota rígidos o
extraños en la marcha. Otro signo de enfermedad es que dejan de comer o comen
mucho menos, en consecuencia es común que pierdan peso. En los casos de
diarrea, se agrega la pérdida de líquidos, que puede llevar a una pérdida de
peso aún mayor.
Periódicamente revisa
los dientes de tu hámster. Para ello tómalo con una mano y colócalo de
espaldas, sujetándole el cuerpo. Con los dedos de la otra mano abre su boca
tirando delicadamente de la piel bajo la mandíbula. Fíjate en los dientes, que
si bien son largos, deben permitir una correcta apertura de la boca y que la
comida pase sin problemas.
Un problema frecuente en los hámsters es el sobrecrecimiento de los dientes. Estos
lesionan la mucosa del paladar, que muchas veces acaba infectándose. Los primeros signos son la pérdida de
apetito y el exceso de saliva. A medida que el problema se agrava, se empieza a
notar falta total del apetito, pérdida de peso y un olor desagradable en la
boca debido a las lesiones en la mucosa, que suelen infectarse. Si llegas a ver
esto en tu hámster, llévalo al veterinario para que le corte los dientes
crecidos y prescriba un antibiótico apropiado. Si el sobrecrecimiento se
produce por una mala oclusión,
deberás llevarlo a recortar los dientes en forma periódica. Si, en cambio, el
problema es por falta de material para
roer, solo debes ocuparte en adelante de proporcionarle juguetes de madera,
troncos pequeños, nueces o maníes con cáscara, heno u otra cosa que se te ocurra.
Luego observa si realmente los usa o no. Hay casetas para roedores hechas de madera o de otras fibras naturales que son muy buenas para ayudarles a limar los
dientes.
Cuando hagas la revisión periódica del hámster, no dejes de
mirar:
·
sus patas,
pues a veces se producen pequeñas lesiones en la piel o los dedos que luego se
infectan y forman abscesos. Esto es más frecuente en jaulas que tienen un aseo deficiente o que tienen solo piso
de alambre, donde es fácil que se enganchen los dedos; a veces algunas varillas
se oxidan y se forman bordes ásperos.
·
sus ojos
pueden verse sin brillo y hundidos, y muchas veces presentan algún tipo de
secreción.
·
sus orejas,
pues una coloración azulada o demasiado roja son signos de distintos problemas.
·
las bolsas
de los carrillos buscando signos de inflamación, pues es frecuente que las
llenen demasiado y luego no puedan vaciarlas. Este material se compacta e
infecta y debe ser removido, a veces con una cirugía.
·
su respiración;
observa si lo hace normalmente o con alguna dificultad o sonido extraño. En
animales normales la inspiración debe durar casi lo mismo que la espiración.
·
sus mamas, en caso de que sea una hembra, para detectar mastitis o nódulos
anormales.
·
la piel y
el pelaje para observar lesiones como costras, falta de pelo, masas,
hernias y heridas. También presta atención por si ves parásitos externos.
Si durante el examen encuentras algo que te parece anormal,
lo mejor es consultar con tu veterinario.
Aunque te parezca inapropiado, lleva al hámster en su jaula sin limpiar. Puede que el doctor quiera ver su materia fecal,
el alimento, la botella de agua, o algo del ambiente que le de datos sobre el
problema del pequeño.
Una vez que te acostumbres, esta revisión puedes hacerla
casi jugando, sin que sea molesta para el hámster. Cuando acabes dale alguna
golosina para hacerla aún menos problemática. No te llevará más de unos minutos
y es muy útil para detectar problemas apenas se presentan.