En esta segunda parte encontrarás información sobre problemas dermatológicos, musculoesqueléticos y neurológicos más frecuentes.
ENFERMEDADES DE LAS COBAYAS II
Dermatología
Las cobayas pueden tener pulgas y piojos que en general causan picazón. Si esta es severa puede provocar pérdida del pelo, seborrea y lesiones en la piel. Se puede tratar con antiparasitarios inyectables o con champú con piretrinas como los que estén aprobados para usar en gatitos. También son susceptibles a la sarna causada por un ácaro, el Trixacarus caviae, que se manifiesta por un rascado intenso localizado principalmente en la línea media del dorso. El Trixacarus puede contagiarse también a las personas. Hay otro ácaro, el Chirodiscoides caviae, que afecta los folículos pilosos de la región peri anal y generalmente no provoca signos clínicos.
Una afección frecuente de las cobayas es la micosis de la piel. Se caracteriza por lesiones circulares sin pelo y con descamación y prurito leves que se diseminan rápidamente por el cuerpo. Se trata con champú con griseofulvina combinada con iodopovidona o clorhexidina en forma local.
La falta de vitamina C causa un pelaje opaco y débil y seborrea seca, así como pérdida de apetito y baja en las defensas que predispone a la aparición de infecciones mixtas por parásitos y hongos.
En los animales que viven en jaulas de alambre es frecuente la infección de los dedos, corvejones y pies (pododermatitis) causada por bacterias oportunistas que se alojan en heridas provocadas por el metal. Para evitar este problema es importante mantener una higiene estricta, usar enrejados de tamaño apropiado o abundante substrato, evitar el sobrepeso y revisar las uñas de las patas, que suelen crecer demasiado y provocar lesiones que luego se infectan. Los signos clínicos van desde úlceras pequeñas en la planta de los pies hasta abscesos y gangrena. En los casos avanzados es indispensable tomar radiografías para ver si está afectado el hueso, ya que la infección se puede extender hasta allí y es muy difícil de curar. En los casos leves debes mejorar la higiene y colocar un piso sólido y papel como substrato. Consulta al veterinario para que te indique una terapia apropiada, ya sea un antibiótico o una cirugía. Recuerda que las cobayas son muy sensibles a algunos antibióticos al igual que los hámsters. Deben evitarse la ampicilina, amoxicilina, clindamicina, lincomicina, cefalosporinas y eritromicina.
Alteraciones musculoesqueléticas
Las cobayas necesitan el aporte de vitamina C en su dieta porque no pueden sintetizarla por sí solas. Los síntomas iniciales asociados con su falta son heces blandas y de mal olor, pérdida de peso, pelaje deficiente y anorexia. Después se presentan pequeños derrames de sangre en la piel (petequias), inflamación de las encías (gingivitis), úlceras en la piel y la boca, inflamación de las articulaciones costocondrales (parte baja de las costillas), dolor articular y hemorragia, lo que ocasiona rengueras. El tratamiento consiste en suplementar con compuestos de vitamina C y corregir la dieta.
El problema ortopédico más común en cobayas es el sobrecrecimiento de las uñas. Esto puede provocar pododermatitis, como ya mencionamos, pero además predispone a fracturas de tibia como resultado del traumatismo que se produce cuando el animal se atrapa un pie y tira para liberarlo. La reparación es quirúrgica mediante la colocación de un clavo intramedular.
Alteraciones neurológicas
Se presenta en las cobayas una coriomeningitis linfocítica, que no es contagiosa y cuya causa se desconoce. Se inicia con la aparición de fiebre e incontinencia urinaria, con pérdida de peso e incoordinación de las patas traseras, que luego avanza a una parálisis. El tratamiento es solo de apoyo y el pronóstico a largo plazo es grave.
Neoplasias
Las cobayas padecen tumores mamarios, de los cuales el 70% son benignos. También se presentan tumores en los bronquios en un 30% de los animales adultos, y en general los signos clínicos que se observan son por la presión que ejerce la masa sobre el corazón y los grandes vasos. En ocasiones se encuentran tumores uterinos que responden muy bien a la extirpación por ovariohisterectomía.