Las chinchillas son roedores que se crían por su piel, pero también son buenas mascotas. Aquó podrás conocer esta especie y sus principales características.
CHINCHILLAS
Las chinchillas se clasifican con los grandes roedores, junto con las cobayas y las vizcachas (animales silvestres). Su lugar de origen está en los Andes, en las regiones que pertenecen a Perú, Bolivia y Chile. Son muy apreciadas por la suavidad y densidad de su manto, considerada como la más suave del mundo, y se las cría en grandes establecimientos para utilizarlas para peletería. Ya era utilizada su piel en la época del imperio Inca y fue muy buscada después de la conquista.
En estado salvaje están en peligro de extinción. Existe una reserva nacional en Chile que es el único lugar donde se las puede ver fuera de los criaderos. Allí se alimentan de plantas, frutas, semillas e insectos.
Como mascotas son algo tímidas, pero con un manejo suave y cuidadoso desde pequeñas se las puede acostumbrar al contacto con las personas, aunque a veces no les gusta estar en brazos o que las acaricien. Son muy activas y juguetonas; se las puede tener solas pero también se adaptan bien a vivir en parejas del mismo sexo, especialmente si son hermanas/os y conviven desde pequeños.
Su cuerpo mide entre 25 y 35 cm y su cola, unos 12 a 15 cm más. Tienen una expectativa de vida de 15 años, pero algunas llegan a vivir hasta los 22 años. Es importante mantener un ambiente tranquilo y sin modificaciones, pues se estresan fácilmente.
Son de hábitos nocturnos, así que comienzan su actividad al atardecer y siguen durante la noche. Les gusta la rutina y prefieren que se las alimente y se las toque siempre en el mismo momento del día. Las afecta el calor excesivo, así que requieren refrigeración si vives en un lugar con temperaturas altas. Además el frío hace que desarrollen un manto más tupido.
Se reproducen todo el año, y su gestación dura 111 días. Nacen entre 2 y 4 gazapos con todo el pelo completo, los ojos abiertos y los dientes formados.
Al ser tan inquietas, necesitan jaulas amplias, con distintos niveles y juegos, plataformas y rampas donde poder ejercitarse.
Su alimentación se compone en gran parte de forraje, y necesitan una dieta a base de un heno de buena calidad y pienso elaborado especialmente para chinchillas. Se les puede ofrecer alguna golosina, no más de una cucharadita al día, como pasas de uva, uvas frescas, manzanas frescas o deshidratadas, zanahorias, apio, semillas de girasol (pipas) o avena arrollada.
Para mantener su pelo en buen estado necesitan un baño semanal con arena. Se puede usar una que se vende especialmente para ellas en tiendas de mascotas o cualquier arena fina, incluso con un poco de talco. Este baño las ayuda a liberarse de la grasitud de la piel propia más la que le dejamos al tocarla con nuestras manos. También es bueno proporcionarles algún juguete que sirva para roer o para mantenerlas activas y contentas.