¿Estás pensando seriamente en tener un perro? Si nunca tuviste uno, te recomiendo esta experiencia maravillosa, aunque debes estar seguro de que tienes espacio suficiente y tiempo para dedicarle. Si vives solo en un apartamento y trabajas todo el día quizá deberías considerar tener un gato o mejor un bonito oso de peluche.
Hay algunas cuestiones que debes evaluar antes de decidirte a adoptar o comprar un perro.
Económica: tener un perro implica una cantidad de gastos fijos que debes sumar a tu presupuesto. Piensa que deberás alimentarlo, vacunarlo, tendrás que hacer alguna que otra visita al consultorio del Veterinario, que además puede recomendarte esterilizarlo. Algunas razas requieren baños y cortes de pelo más o menos frecuentes. Si sueles viajar debes pensar en el costo de llevar a tu mascota contigo o contratar a alguien para que la cuide mientras no estás.
Tiempo y energía: todos los perros necesitan ejercitarse o pasear una o dos veces por día, por lo menos 30 minutos cada vez. También deberás invertir algo de tiempo en educarlo, llevarlo a la peluquería o al veterinario.
Cambios en tu rutina: esto es bastante parecido a lo que ocurre cuando llega un bebé a la casa, solo que a menor escala. Los perros pueden enfermarse, pueden ensuciar la alfombra al volver del paseo, pierden pelo, les encanta mordisquear las patas de las sillas y ni que hablar de saborear tus zapatos nuevos.
Todas estas consideraciones se pueden resumir en una pregunta: ¿estoy dispuesto a resignar estas cosas para tener un perro? Para la mayoría de los orgullosos propietarios estos sacrificios no son nada comparados con la satisfacción que les da convivir con tan fiel, alegre y divertido compañero.